Por Nicolás Omar Rios
"Estoy sola, perdí a mi marido y único hijo pero seguiré hasta mi último día".
Antonina Acuña de Pérez -Doña Ñata- con 87 años y oriunda de Sauce de Luna llegó a Santa Elena con 23 años en 1955 y en 1960 con su marido Soilo Pérez abrieron para no cerrar jamás esta mística despensa que aún mantiene su esencia.
Aún vende galletitas y azucar suelta, posee y mantiene a sus clientes a través de su libreta del fiado. Este lugar se encuentra por los afamados paredones de calle Paraná del Barrio Martín García a 6 cuadras aproximadamente de ese gigante dormido santaelenense.
Antonina recordaba que los días de lluvia, los ex empleados del frigorífico pasaban por su casa para poder llegar a tiempo a su trabajo, teniendo en cuenta que esa transición estaba sin asfaltar imposibilitando pasar cuando el agua caía torrencialmente en Santa Elena.
"Cuando cerro el frigorífico Santa Elena se volvió triste, mucha gente murió esperanzada que algún día abra sus puertas, imagínese que yo veía como pasaban era un mundo de gente de lunes a lunes, jamás paraba era una maravilla que nunca mas volví a ver y no creo que vuelva hacerlo a esta edad" agregaba Antonina.
"Estoy sola en este mundo, soy de una familia numerosa de 12 hermanos todos han fallecido, mi compañero de vida también lo perdí hace 8 años y luego a mi único hijo de cáncer de garganta hace dos años, yo lo considero un mensaje de Dios, si él lo considera así, seguiré viviendo hasta qué disponga" remarcó con ojos empañados este fuerte relato de vida, perseverancia e incondicionalidad a su oficio construído en familia.
Esta despensa, o almacén-bar, aún sigue vigente a través del tiempo y ojalá algún momento estos lugares sean reconocidos como patrimonio de nuestra localidad, que sean valorados e invitando aquella persona pasar a saludar a Doña Antonina o Ñata, quién no dudó en invitarnos unos mates y contar su historia de amor y pertenencia.
●Nota publicada 06 de marzo de 2021 para Info Santa Elena












