La nueva cuota de 300.000 toneladas de carne vacuna sin arancel que Estados Unidos habilitará desde septiembre no beneficiará a Argentina ni Uruguay, mientras que Brasil y Paraguay aparecen como los grandes ganadores.
Así lo explicó Guillermo Crampet, editor de Valor Agro Paraguay, al analizar la decisión de Donald Trump y sus implicancias para el mercado regional.Estados Unidos oficializó el mecanismo para importar hasta 300.000 toneladas de carne vacuna durante 90 días, a razón de hasta 100.000 toneladas mensuales, a partir del 1 de septiembre.
Se trata principalmente de carne magra destinada a la industria estadounidense para la elaboración de carne molida, con el objetivo de contribuir a reducir el precio al consumidor.La principal definición pasa por quiénes podrán utilizar este nuevo volumen. Según explicó Crampet, la cuota está destinada exclusivamente a los países que integran el contingente de terceros países, encabezado por Brasil y seguido por Paraguay.
En cambio, Argentina, Uruguay y Reino Unido quedaron excluidos, debido a que ya cuentan con cupos específicos con beneficio arancelario para ingresar carne a Estados Unidos. “Los países que cuentan ya con un cupo exclusivo de beneficio arancelario con Estados Unidos, Argentina, Reino Unido y Uruguay, no pueden ser elegibles por los importadores para este volumen de carne”, explicó Crampet.
El contingente de terceros países fue el único que se completó durante los primeros meses del año, por lo que la apertura de este nuevo volumen genera un espacio adicional para ambos países. Para Paraguay, la noticia llega además en un momento en que los frigoríficos analizaban reducir los niveles de faena ante cambios en la demanda de otros mercados. “Se abre este bombazo y posiblemente las plantas van a tener que encender los motores, porque el primero que llega, el primero que sirve”, señaló Crampet.
En el caso de Brasil, la medida adquiere una dimensión adicional por la situación de sus exportaciones hacia China. Crampet interpretó la decisión también como una posible señal política de Donald Trump hacia Brasil, en un momento en que el gigante sudamericano necesita redireccionar parte de su producción. Brasil actualmente coloca entre 250.000 y 280.000 toneladas anuales de carne vacuna en Estados Unidos y ahora tendrá la posibilidad de sumar hasta 300.000 toneladas adicionales durante tres meses.






