Un vecino se acercó este fin de semana a la comisaría de Mandisovi para avisar que, mientras se encontraba cortando leña en un campo, encontró un proyectil de gran tamaño y peso, por lo que decidió trasladarlo a dicha dependencia, donde se estableció que se trataría de un proyectil de artillería calibre 105 mm, el cual era “peligroso y podría estar activo”.

Por disposición de la Fiscalía de Chajarí, desde donde -en razón del hecho a investigar- se comunicaron con el Juzgado Federal de Concordia y remitieron la causa a esa instancia, por tratarse de otra competencia legal.
Una vez recibida la causa, en forma inmediata la Jueza Federal de Concordia, Ramponi, ordenó -en función de la urgencia del caso- requerir a los Bomberos Zapadores de la Policía de Entre Ríos y al Jefe del Batallón de Ingenieros Blindado 2 de Concepción del Uruguay que, conforme los protocolos vigentes, procedan al traslado y detonación, tomando los correspondientes recaudos de seguridad. Lo cual finalmente fue realizado en la sede del Ejército Argentino en Chajarí.
Para determinar cómo fue que un proyectil de 155 mm terminó en un campo y sin detonar, desde el Juzgado Federal con sede en Concordia se ordenó el levantamiento de posibles huellas por parte de personal de Criminalística de la Policía de Entre Ríos y la realización de un amplio informe a fin de ahondar en la investigación.
Según reportó Diario Río Uruguay, el proyectil es de un calibre de 155 mm y forma parte de los que utilizan algunos cañones del Ejército Argentino en destacamentos como el Grupo de Artillería Blindado 2 "Mariscal Francisco Solano López", con asiento en la ciudad de Rosario del Tala. Son proyectiles que, dependiendo del elemento que lo dispare, puede tener hasta un alcance de 20 kilómetros de distancia y fueron de gran utilidad durante la Guerra de Malvinas.







