Por efecto de la “chicharrita”, se espera un repunte en el área sembrada de sorgo para la próxima campaña agrícola 2024/25.
Según analizó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), se perfilan favorables las nuevas circunstancias para la dinámica productiva del cultivo, que podría ganarle terreno al maíz y ser parte de una alternativa interesante para sortear los problemas relacionados con la plaga.
“Mientras se desarrolla la campaña comercial 2023/24, empiezan las preguntas sobre cómo se definirán los planteos productivos de cara a la 2024/25, especialmente por el daño que ha ocasionado la ahora famosa chicharrita. Se trata del vector que transmite el Spiroplasma en el maíz y que generó un grave recorte en los rindes del tardío, y sus efectos probablemente se hagan sentir aún el año próximo”, explicó el informe elaborado por los especialistas Matías Contardi, Bruno Ferrari, Tomás Rodríguez Zurro y Julio Calzada.
Aunque aún no se publicaron estimaciones oficiales de intención de siembra para la próxima campaña, el mercado descuenta que la implantación de maíz tardío resulte la más afectada por el riesgo de Spiroplasma, inclinando la balanza en favor de la soja y el sorgo.
Si bien resultan sondeos muy preliminares, potencialmente el área sembrada con sorgo podría recuperarse a un rango de entre 0,9 y 1,2 millones de hectáreas. “Es fundamental insistir en lo provisorias de estas proyecciones, pero en caso de llegar a la cota superior de la estimación se estaría alcanzando un máximo de área desde el año comercial 2011/12″, señalaron.
En materia de producción, evaluando un escenario optimista, frente a un área implantada con sorgo de 1,2 millones de hectáreas sería posible hablar de una producción de 3,8 millones de sorgo para el ciclo 2024/25, tomando rendimientos promedios.
Pensando en un área objetivo más factible de 0,95 millones de hectáreas, con rindes tendenciales, la cosecha se ubicaría en torno a 3 millones de toneladas, por encima de los 2,4 millones del ciclo actual.
Por último, pensando en un escenario de largo plazo, y con la perspectiva de que se potencie la cadena de valor, se apunta a un área sembrada de 2 millones de hectáreas. En línea con los récords registrados para la campaña 1970/71, la producción podría crecer hasta 6,37 millones de toneladas, aproximadamente.
A mayor intención de siembra, la demanda por semillas tiende a acentuarse, intensificando los pedidos por parte de los productores en un contexto actual de escasez relativa de insumos.
Según especialistas del sector, la industria está en condiciones de abastecer un área de 0,95 millones de hectáreas y “parece difícil abordar el creciente interés local, coyuntura que se refleja en las condiciones comerciales”.
En un gráfico elaborado por la BCR, se observan los precios de las semillas previo a la siembra, y en marzo las cotizaciones se encontraban a la par del ciclo 2023/24, pero durante abril se registraron ajustes al alza que se mantuvieron hasta al menos comienzos de mayo.
De hecho, el elevado nivel de demanda y de ventas ha impulsado a alguna semillera a recurrir a producciones en contra estación de otros países. “Las tensiones dentro del mercado, frente a una mayor demanda y una oferta que no ha logrado acomodarse al cambio drástico en las expectativas, el mercado ajusta por precios”, indicó el reporte.
Al analizar la dinámica de las cotizaciones del grano, el mercado doméstico se encuentra muy volátil y claramente alejándose de los máximos registrados hace un año. “Actualmente, la pizarra por sorgo asciende a US$ 153 por tonelada y en términos reales el poder de compra de una tonelada ha llegado a niveles mínimos de abril del año pasado, pero aún muy por encima de las cotizaciones observadas previo al 2020”.
A su vez, la correlación entre los precios por sorgo y maíz mantiene su firmeza, evolucionando a la par, más allá de sus desvíos lógicos.
Sin embargo, dado el contexto actual y la afectación mencionada por la “chicharrita”, el maíz se ha encarecido últimamente volviendo más competitivo al sorgo. Por tal motivo, el ratio sorgo/maíz se encuentra por debajo del promedio y evidenciando las claras dificultades que atraviesa el primer cultivo, en volumen de producción.
Respecto a los márgenes de la campaña 2024/25, se encuentran ajustados y levemente negativos para campo alquilado tanto en maíz como en sorgo, según se informa en la publicación Márgenes Agropecuarios de comienzos de mayo.
Más allá de ello, si bien el sorgo es un cultivo que rinde menos por hectárea que el maíz, tiene un costo de producción más bajo. Al mismo tiempo, pensando en un escenario “Niña” y la posibilidad de un período seco, el planteo de sorgo toma más relevancia debido a su mayor resiliencia y alta tolerancia relativa al stress hídrico.
Por otro lado, este cereal no se vería afectado por la “chicharrita”, por lo que en la región norte de Argentina podría ser una opción de gran interés. (TN)






